En cada etapa histórica se eleva por sobre la realidad ,una contradicción que aparece como la " fundamental" en la estrtégia a desarrollar . Hace 7 u 8 años, era consolidar los Gobiernos progresistas en la Región o retroceder y la vida demostró el resultado. Hoy existe un avance de sectores de ultra derecha y fascistas. que cambian el eje. 


A nivel mundial, en poco tiempo se han consolidado en Polonia, Hungría, Filipinas, Austria, Italia, EE.UU. y ahora Brasil. Lo que hay que tener en cuenta, además, es su incidencia sobre vecinos, a los cuales se les pretende integrar a una especie de coordinación de  derechas a nivel continental

Desde esta  perspectiva, la " Contradicción Fundamental" pasa a ser Democracia-- Fascismo . Esta contradicción que es antagónica, por supuesto, va generando otras contradicciones en un espiral descendente.
Por eso hay que hilar muy fino y no perder de vista que sigue vigente la máxima de "quién aísla a quién".
La repetición de errores en este campo ,  puede ser suicida. 

En otro plano no hay Democracia fuerte con Partidos Políticos débiles, por lo tanto, el fortalecimiento de los mismos es una necesidad imperiosa.Al igual que la vigencia plena de TODAS  las Libertades

Aquí hay que visualizar que las características de algunos partidos han cambiado. Hay representantes de grupos corporativos, tal cual ocurrió en Brasil, un diputado que integra un partido, pero representa a la Iglesia Evangélica, un Comandante en Jefe del Ejercito, que se retira, pero ya inscribió un grupo en el mismo Partido, para copiar el "Partido de la FFAA", que se presentó en Brasil y tiene varios Generales en el Parlamento. visto desde el punto de vista electoral, " todo suma", pero no es así respecto a la Democracia.

Es un componente importante de la Democracia, el debate , de propuestas, los sectores sociales a priorizar en los programas.
En los tiempos que corren, también es necesario consolidar la lealtad intelectual, para fortalecer el respeto.
Y por supuesto, aislar a los sectores que miran con " cariño" a Bolsonaro.
Distinguir - por lo tanto- claramente la diferencia entre adversarios y enemigos.
El pensar distinto no descalifica a nadie y las diferencias, en última instancia, las resuelve la gente, siempre que mantengamos  el marco democrático.
Otra cosa es cuando, precisamente, los planteos son de avasallamiento de la misma. No creemos, incluso, que cuando desde un Gobierno se pretende mantener el poder a costa de tener que reprimir a su pueblo, se pueda hablar de Democracia.

Por lo tanto, le damos suma importancia a saber distinguir en cada instancia y no confundir metiendo todo en la misma bolsa. Muchas veces sin querer, le arrimamos al enemigo sectores que pueden ser aliados, por incurrir en errores tácticos.

Nuestro Frente Amplio tiene una larga experiencia en estas cosas y no le regalamos a nadie la defensa irrestricta de la Paz, de la Democracia y de las Libertades. Precisamente, estas vivencias tienen que ver, también con la inteligencia.