Mira mi pueblo, mira mi pueblo rodeado de paraguas, mojados, tristes,
gritando, escuchando los nombres de los suyos, mira mi pueblo, pero miralo bien
porque este es el que jamás va a dejar morir la esperanza y la memoria.

La lluvia cae, los pasos son lentos, los nombres nos rompen el corazón,
el himno del pueblo vuelve a hacer gritar, nos vuelve a enderezar, a seguir la marcha.

Mira mi pueblo,
mira mi pueblo confiando en el de al lado en el aplauso final;
sintiendo que hay esperanza, que hay memoria,
que no estamos más solos.

Miralo, miralo bien.